La semana pasada, a raíz de la entrada de cierta periodista en ciernes, me referí a a la prepotencia del cuarto poder. Durante años, los medios han sido la autoridad para decidir qué es tema de debate público y lo que hay que opinar. Son bien conscientes de su influencia y, desgraciadamente, no siempre la han usado por el bien de la sociedad.
Hace tiempo que su autoridad, al igual que la de los políticos, es cuestionada. No debería ser una sorpresa: la autoridad es algo que se ha cuestionado durante los últimos tiempos, y más cuando se trata de un poder corrupto. ¿Que sólo son un par de manzanas podridas? No sé si un par, pero sí las suficientes, porque tener unos buenos medios (al igual que buenos políticos) nos importa.
No obstante, en este nuevo ambiente gracias a la Web social, podríamos decir que, si los medios de comunicación son el cuarto poder, los blogs y redes sociales son el quinto. ¿O no?
Idealmente, ese quinto poder de Internet debería ser el primario, el original; léase, la verdadera voz del pueblo (qué término más manido, por desgracia), que ahora puede manifestarse sin mediadores. Problema: aquí no estamos todos.
Realmente, ¿no serían los blogs, las redes sociales, toda la Web social en general, una evolución del cuarto poder, un debate público menos elitista? Aún incompleto, insisto: ya sin contar con la brecha digital, ni siquiera ‘estar conectado’ implica tu participación, al igual que estar en edad de votar no garantiza que vayas a hacerlo.
A ello hay que sumarle otros factores limitadores del debate público antes de Internet que siguen afectando, en mayor o menor medida, al que se produce en la Red, como:
- La espiral del silencio: las voces minoritarias que se rebelen ahora pueden tener su propio altavoz sin sentir la presión del grupo, de acuerdo... pero sin apenas enlaces fuera del nicho, no existes.
- La censura que pueden imponer instituciones gubernamentales y empresas.
- El exceso de información, sumado a la velocidad con la que ésta circula y provoca que la agenda mediática cambie, factor acentuado por las nuevas tecnologías.
- Las diferencias culturales que puedan constituir un impedimento a la hora de aportar relatos alternativos. Se supone que con la globalización éstas son menores... pero también provoca que las minorías sean menos visibles.
Sí, Internet es una revolución y va a cambiar las cosas, pero aprovechar la oportunidad que supone no debería traducirse en tratarlo como la panacea. No, Internet no va a salvar la democracia, sólo la perfeccionará en su justa medida, porque es mera tecnología, depende del uso que le demos… una sociedad democrática debe tener ciudadanos que se comporten como tales para serlo.
No caigamos nosotros también en la prepotencia del cuarto poder.
16 de abril de 2010
El quinto poder
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7 de marzo de 2010
¿El buen periodismo necesita SEO?

Cuando la vía de entrada de muchos medios es el cajetín de búsqueda de Google y sus ingresos dependen de la publicidad, de quien vive cada vez más gente y consiguen los que tienen mayor tráfico de visitas, uno se pregunta por qué clase de contenidos hay que apostar: ¿aquellos que llaman inmediatamente al usuario a hacer click o aquellos trabajados, con tiempo, de calidad? ¿Son capaces estos de venderse solos, o necesariamente hay que conocer los algoritmos de los buscadores para que no se pierdan a partir de la cuarta página de los resultados?
Dos de los ponentes de las IV Jordanas del UCAM MediaLab iban a hablar del mismo tema desde enfoques disintos: el primero, Sergio Pérez-Conde, en su ¿Puede ser rentable un medio de comunicación? apostó por las técnicas de posicionamiento para rentabilizar la actividad del medio, mientras que el segundo, Sergio M. Mahugo, bajo la pregunta ¿Tiene que ser rentable un medio de comunicación?, puso el acento en los buenos contenidos. De ahí que, para cerrar estas jornadas, decidieran hacen un debate.
Comenzó Pérez-Conde ya advirtiendo que su conferencia no era "apta para idealistas como Mahugo”. Tras comprobar que muy pocos de los asistentes habían comprado un periódico por la mañana y, sin embargo, casi todos estaban en redes sociales, destacó que era imprescindible saber SEO, SEM y SMO, “el abc de Internet” y una forma de dictadura para los periodistas. ¿Por qué? Porque el canal de difusión “ya no son periódicos, son los buscadores”
Para hacer un medio rentable, todo empieza por tener tráfico y “olvidar el ego”, pues un usuario puede saber más que el periodista. Hay que aprovecharle: el verdadero valor del medio es el usuario. Son ellos, por ejemplo, los que suben contenido a las redes sociales: el único trabajo allí es “pulsar la tecla de F5”
Ahora hay más repartiéndose el pastel publicitario, no sólo los medios. Y el problema es que, lógicamente, los publicitas están interesados en registrarse donde puedan conversar con los usuarios, y estos están en Google y las redes sociales.
Queriendo acabar su conferencia con un todo optimista, Pérez-Conde destacó que “no hay que dejar de ser periodistas, pero para eso primero hay que estabilizar el medio”. No es cuestión de ganar dinero con los medios de comunicación, sino que sea sostenible económicamente, como las redes sociales: con pocos gastos y pocos ingresos.
Ya al inicio de su turno, Sergio M. Mahugo reconoció la importancia de conocer SEO y otras técnicas de posicionamiento en buscadores, pero matizó que cada vez que Google cambiara su algoritmo, los periodistas no podían dedicarse a aprendérselo en lugar de hacer buenos contenidos.
El problema, según Mahugo, es que "no todo lo que da dinero es periodismo. Es muy difícil que un medio sea rentable porque el buen periodismo es caro". Sin embargo, lo que preocupa a los medios son las cuentas, los beneficios y la publicidad. Son muchos los que luchan por conseguir anunciantes, y "los coches y sueldos de los directivos de El País no contribuyen a que haya más democracia."
“El problema es precisamente ése, que la empresa pretende ganar dinero con la información” cuando en opinión de Mahugo debería conformarse con generar ingresos para vivir del periodismo, algo “más valiente que lo de Facebook, que es cuestión de suerte". Si el público está en las redes sociales y no en los medios es porque estos se dedican sobre todo al “cortapega, los contenidos ridículos, la telebasura", y en definitiva, nada interesante para los lectores. “La crisis” explicó Mahugo, “es de los medios, no del periodismo. Se está haciendo buen periodismo, pero no en los mismos sitios que antes”
Mahugo insistió en que lo fundamental es crear buenos contenidos con formatos innovadores. “Con eso te vendes muy bien por ti mismo” subrayó, instando a recuperar la función social de los medios, redimensionarlos y diversificar los modelos de negocio.
Además, Mahugo añadió que otro problema es que las universidades no han sabido enseñar correctamente periodismo a los estudiantes, pero porque "ninguna puede hacerlo": nadie puede inculcar la curiosidad, enseñar a entrevistar a los familiares de un muerto o a buscar temas de interés. Los propios estudiantes no se libran, pues “no intentan aprender por su cuenta, venderse”
En efecto, los casos de, primero Soitu.es y luego en parte el de Factual, nos han demostrado que ésa es la mentalidad de los inversores y que sin financiación es difícil mantener un medio. Pero quizás la apuesta debería consistir en construir una imagen de marca (algo que puede sobrepasar plataformas si se hace bien) a base de contenidos, y una comunidad, quizás no masiva, pero sí fiel.
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El diálogo con la audiencia
¿Cómo encaja el periodista en un nuevo entorno donde no sólo abunda la información, sino que ésta es creada por la que antes era su audiencia?Este tema de debate en los medios fue abordado de forma inevitable en las IV Jornadas del UCAM Medialab ya en la primera ponencia, La identidad del periodista en el nuevo entorno digital, de Bárbara Yuste, responsable de Medios & Redes de ABC.es. Su respuesta fue que debían adoptar tanto las pautas de comportamiento propias de la cultura de Internet, como la creación colectiva y la colaboración, como las nuevas herramientas, que permiten informar, entretener, “y lo más importante: conversar”
Yuste clasificó las nuevas rutinas distribuyéndolas en tres ámbitos de aplicación:
- Las fuentes: Un usuario puede escribir artículos, opinar sobre la actualidad, colgar vídeos y fotos... en definitiva, cualquiera puede hacer lo que antes era el trabajo del periodista. Yuste destacó que, sin embargo, esos usuarios productores del contenidos “siguen siendo las fuentes tradicionales de toda la vida”. Ahora, el periodista debe filtrar, seleccionar, valorar y contextualizar toda la información que le llega. No obstante, Yuste recordó a los asistentes que el periodista no puede abandonar de ningún modo los comportamientos habituales de salir a la calle, llamar por teléfono para verificar información, entrevistarse en persona, etc.
- Los contenidos: “Hay que aprender a escribir para muchas plataformas: para el IPad y IPhone, el papel, la web...” enumeró Yuste, que posteriormente señaló que lo importante para el medio es que la marca pueda llegar por diferentes vías. Asimismo, Yuste defendió que, aunque por supuesto hay que escribir historias que interesen a los lectores (y el contacto con ellos es fundamental para eso), no hay que someterse a la “dictadura de la audiencia”. Vender los temas más serios es cuestión de con gancho, un enfoque apetecible, y, sobre todo, “despegarnos de la información enlatada y la nota de prensa, enriquecer la información”. Un recurso para ello son los enlaces, no sólo a fuentes oficiales sino a otras webs. Yuste desmintió que de este modo se perdiera tráfico, sino que suponía una oportunidad al poder ganar lectores cuando el otro sitio hiciera referencia al medio.
- Los usuarios: Dado que ahora el usuario puede criticar y corregir la información de forma directa, es importante “canalizar el conocimiento que genera”. Las redes sociales y las conversaciones que se generan en los blogs, sobre todo los de nichos, deben ser aprovechadas por el periodista para encontrar nuevos temas y enfoques. Yuste señaló que el periodista no podía ser ajeno a la cultura digital que le rodea: “No sólo es observar, debe involucrarse y promocionar su marca personal, al margen y con el medio.”
Las guías de comportamiento en redes sociales para periodistas que están publicando medios como el Washinton Post tienen su sentido, pues además de herramientas útiles para su trabajo diario, son los sitios donde ahora está la audiencia, especialmente los jóvenes. No son la panacea, pero es importante aprovecharlas: “Bienvenido sea lo que nos amplíe miras, que genere y nos permita participar en el debate y promocionarnos”
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9 de enero de 2010
Haciendo de vocero
Una de las cosas que me sorprendía al empezar la carrera es que la gente, en general, está dispuesta a responder a tus preguntas. Pensaba: "¿Cómo es posible? Si se me acercara a mí alguien pidiendo una entrevista saldría corriendo". Por suerte la gente normal no es como yo, de los contrario los periodistas estaríamos muertos de hambre.
Ayer estuve mandando varios mails mendigando una entrevista para un trabajo de la universidad, y recibí (¡Oh, Dios mío, no creo que pueda recuperarme de esto jamás!) mi primera negativa, aunque eso no es lo que me sorprendió.
El remitente es un hombre que ha trabajado como figurante en varias series de televisión, de ahí que le solicitara la entrevista. Según ha escrito en el mensaje, lo hizo porque no encontraba trabajo. No entra en mucho detalle, la verdad, pero es obvio que no es una experiencia que quiera volver a repetir.
Y yo: ¿Por qué me cuenta esto? ¿Para descargarse? ¿Para que lo denuncie yo?
Que no se diga que lo callo porque no queda bonito, así que copio, y, aunque sólo sean sus declaraciones, que cada uno juzgue por su cuenta:
Ayer estuve mandando varios mails mendigando una entrevista para un trabajo de la universidad, y recibí (¡Oh, Dios mío, no creo que pueda recuperarme de esto jamás!) mi primera negativa, aunque eso no es lo que me sorprendió.
El remitente es un hombre que ha trabajado como figurante en varias series de televisión, de ahí que le solicitara la entrevista. Según ha escrito en el mensaje, lo hizo porque no encontraba trabajo. No entra en mucho detalle, la verdad, pero es obvio que no es una experiencia que quiera volver a repetir.
Y yo: ¿Por qué me cuenta esto? ¿Para descargarse? ¿Para que lo denuncie yo?
Que no se diga que lo callo porque no queda bonito, así que copio, y, aunque sólo sean sus declaraciones, que cada uno juzgue por su cuenta:
"Si os puedo resumir mi opinión general y visión desde lo más bajo en el mundo de las series de televisión, la figuración. Mi visión general ha sido muy negativa, se maltrata a los que se consideran los “parias”, los figurantes, puedo contar mi experiencia:
Al llegar a un rodaje de una serie de una de las principales cadenas de televisión, había un catering para desayunar, pero eso sí, únicamente para el equipo técnico y los actores, la figuración no teníamos derecho a desayunar y por si fuera poca la humillación, se ponía vigilancia para que la figuración no metiera mano al catering.
He sido testigo de humillaciones a niños por parte de dirección con palabras como “¡OS VAIS A CALLAR COMO PUTAS!”, maltrato a los niños, no os hablo de hace años, de esto fui testigo en el recién acabado año 2009.
Fui a una serie de televisión de adolescentes en la que hacía una figuración como padre, fui testigo de cómo se instalaba un catering para los adolescentes actores, dichos actores miraban con desprecio a la figuración, mientras comían y presenciaban como los mismos con los que habían trabajado codo con codo no tenían derecho a llevarse un mísero mendrugo de pan a la boca.
Me alegra recibir vuestra petición, creo que vosotros, los que vais a dirigir el país en las próximas generaciones, debéis saber que en las series de televisión, tal y como en otras tantas profesiones del país, se maltrata a sus empleados, en especial a los que están más abajo.
Deseo que os llegue mi queja, para que tengáis en cuenta que algo falla en el mundo de la interpretación, con demasiada frecuencia se olvida la palabra RESPETO."
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