Piratas, talibanes, secuestradores, terroristas... durante los últimos años, ellos han ocupado las portadas de los periódicos y el resto de medios de comunicación. Ahora, con el secuestro de tres colaboradores españoles en Mauritania, volverá el debate: ¿Hay que negociar con Al-Qeda por su liberación o hay que hacer uso de la fuerza?
La periodista Edurne Uriarte planteó esta pregunta durante su conferencia “La negociación política con terroristas: reflexiones desde la ética”, en la que se posicionó en contra de cualquier tipo de negociación con grupos que utilizaran la violencia con fines económicos o políticos.
Para Uriarte el debate (que durante la conferencia apuntó que estaba “simplificado”) está claro desde el punto de vista ético: pagar un rescate o hacer ciertas concesiones no sólo legitima la violencia sino que contribuye a que estos grupos continúen con sus actividades delictivas. Aunque reconoció que la opinión pública española está a favor de la resolución negociada de estos casos, como el fin de ETA, Uriarte declaró que los intelectuales y políticos, principalmente de la izquierda, que defienden el diálogo no lo hacen por motivos éticos, sino por principios ideológicos y pragmáticos.
Respecto a la negociación entre ETA y el Gobierno socialista en la pasada legislatura, la ponente afirmó que se utilizaron “coartadas éticas” para defenderla ante la opinión pública. Sin embargo, no estaba fundamentada en principios éticos, sino ideológicos: el PSOE no tuvo problemas para negociar con el grupo terrorista porque el partido político es heredero de una izquierda cercana a ETA, de ideología ultranacionalista y de ultraizquierda: “Estoy segura de que eso no hubiese ocurrido si ETA hubiera sido un grupo de ultraderecha”
Según la periodista, la misma coincidencia ideológica se produce con el terrorismo islámico: se presenta ante la población como un rebelde contra el Imperio Occidental, defensor de la identidad, protector de los pobres y enemigo de Israel. Valores e ideas, señaló Uriarte, con los que se identifica tanto la izquierda radical europea como la más moderada.
Uriarte denunció que, a pesar de que los socialistas defendían el diálogo con terroristas, en otros casos, como la violencia de género, nadie ponía en duda el uso de la fuerza y el castigo para los maltratadores, métodos que en principio estarían más en consonancia con la posición de la derecha en materia de terrorismo. La conferenciante añadió que, aunque la lucha no aseguraba el fin inmediato de ETA o el terrorismo islámico, era el camino para evitar su legitimización y así sostener las leyes del Estado de Derecho.
La periodista también se refirió a la conferencia de Obama durante la ceremonia de entrega de los premios Nobel, en la que el presidente estadounidense afirmó que la guerra es necesaria para acabar con el terrorismo. Uriarte recalcó con ironía: “La esperanza de la izquierda se ha pasado al lado neoconservador”
13 de diciembre de 2009
El ideario común de la izquierda y los terroristas
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17 de noviembre de 2009
No se vende. Se compra.
"El periodismo no se vende. El periodismo se compra"
Es un eslógan fantástico que dice muchas cosas. En realidad, el vídeo tiene varias frases memorables. Y que este nuevo medio tenga como director a Arcadi Espada (cosa que ya averiguaron antes de que el periodista hablara de este proyecto) me da confianza.
La sociedad editora se llama "Factual Digital", y algunos ya se han fijado en el pasado político de miembros como Purificación Losada, Almudena Semur o Jacobo Elosua. Qué le vamos a hacer... a ver si Factual, como ya lo llaman algunos, va con los nuevos tiempos (nos hace falta después del cierre de Soitu.es) y los viejos principios.
Yorokobu adelanta que el nuevo medio se estrenará el 30 de noviembre. Habrá que echarle un ojo.
Es un eslógan fantástico que dice muchas cosas. En realidad, el vídeo tiene varias frases memorables. Y que este nuevo medio tenga como director a Arcadi Espada (cosa que ya averiguaron antes de que el periodista hablara de este proyecto) me da confianza.
La sociedad editora se llama "Factual Digital", y algunos ya se han fijado en el pasado político de miembros como Purificación Losada, Almudena Semur o Jacobo Elosua. Qué le vamos a hacer... a ver si Factual, como ya lo llaman algunos, va con los nuevos tiempos (nos hace falta después del cierre de Soitu.es) y los viejos principios.
Yorokobu adelanta que el nuevo medio se estrenará el 30 de noviembre. Habrá que echarle un ojo.
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15 de noviembre de 2009
¿Quién es la oveja negra de la familia ahora?
Resumen de una conversación familiar este fin de semana:
Mi tío: Pues vuestro primo decidió 15 días antes de echar la matrícula que no quería hacer Periodismo...
Yo: Dile que ha hecho MUY BIEN
Mi tío:... en su lugar, ha elegido Derecho y Ciencias Políticas... y parece que lo segundo le gusta bastante...
(Silencio en el que se espera que alguien haga un comentario -preferiblemente jocoso- sobre que tener un político en la familia es una ruina o, por el contrario, a ver si hay suerte y nos saca de pobres)
Mi padre: Esperemos que sea de los que están en la sombra, detrás de los que salen en televisión, diciéndoles lo que deben decir y, sobre todo, lo que NO deben decir bajo ninguna circunstancia... y que aún así acaban diciendo, acabando con su carrera.
Una prima filósofa, la otra periodista, otro para político... menuda generación...
Mi tío: Pues vuestro primo decidió 15 días antes de echar la matrícula que no quería hacer Periodismo...
Yo: Dile que ha hecho MUY BIEN
Mi tío:... en su lugar, ha elegido Derecho y Ciencias Políticas... y parece que lo segundo le gusta bastante...
(Silencio en el que se espera que alguien haga un comentario -preferiblemente jocoso- sobre que tener un político en la familia es una ruina o, por el contrario, a ver si hay suerte y nos saca de pobres)
Mi padre: Esperemos que sea de los que están en la sombra, detrás de los que salen en televisión, diciéndoles lo que deben decir y, sobre todo, lo que NO deben decir bajo ninguna circunstancia... y que aún así acaban diciendo, acabando con su carrera.
Una prima filósofa, la otra periodista, otro para político... menuda generación...
20 de octubre de 2009
¡Extra, extra! La pseudoperiodista está de prácticas
No sé quién ha cometido el mayor error: si yo al solicitar unas prácticas durante el curso o la empresa al aceptarme. Pero el caso es que ayer empecé a trabajar en TV Murciana. Ahí estoy yo, en una mesa en la esquina de la redacción, a sólo unos metros de distancia de la del jefe. Pobre hombre, ¿no sabe que durante las próximas semanas voy a torturarle a base de preguntas tontas? ¡Debería haberme puesto en la otra punta de la sala! (Aún está a tiempo de hacerlo, pero espero que tenga piedad de mí)
Así que ayer fue la tarde de las primeras veces: los primeros saludos, las primeras redacciones de colas, la primera salida con el cámara, la primera vez que casi me quedo sin brazo aguantando el micrófono mientras un político daba su discurso, la primera emisión de un texto que yo había escrito (¡!)...
A mis padres, que ya sueñan con que voy a conseguir trabajo fijo (bendita inocencia), les he dicho que lo que hice no es nada del otro mundo, porque realmente no lo es. Pero en el fondo soy una sentimental: mientras daban el informativo, me emocioné pensando que una pequeñísima parte del telediario de anoche y los siguientes iban a ser fruto de mi trabajo.
Espero que la ilusión del primer día tarde mucho, muchísimo en desaparecer.
Así que ayer fue la tarde de las primeras veces: los primeros saludos, las primeras redacciones de colas, la primera salida con el cámara, la primera vez que casi me quedo sin brazo aguantando el micrófono mientras un político daba su discurso, la primera emisión de un texto que yo había escrito (¡!)...
A mis padres, que ya sueñan con que voy a conseguir trabajo fijo (bendita inocencia), les he dicho que lo que hice no es nada del otro mundo, porque realmente no lo es. Pero en el fondo soy una sentimental: mientras daban el informativo, me emocioné pensando que una pequeñísima parte del telediario de anoche y los siguientes iban a ser fruto de mi trabajo.
Espero que la ilusión del primer día tarde mucho, muchísimo en desaparecer.
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29 de septiembre de 2009
Twitter: apostar por el periodismo participativo
En una entrevista para el ABC.es, Alfred Hermida, exreportero de la BBC y fundador de BBCNews.com, defiende el uso de Twitter en el periodismo como una herramienta para interactuar con los lectores.
Twitter, la herramienta de microblogging, es percibido para unos periodistas como una amenaza y, para otros, como una forma nueva de concebir el periodismo. Como bien observa Hermina, los detractores se justifican en el hecho (comprobado a través de un estudio que tuvo bastante eco en los medios el pasado agosto) de que muchos de los mensajes no tienen ningún valor periodístico y no pasan de la mera anécdota personal. Sin embargo, para él, la utilidad de Twitter en el periodismo no radica tanto en su contenido como en la posibilidad de utilizarlo para interactuar con los lectores.
Muchos medios de comunicación no acaban de aprovechar las posibilidades de las redes sociales y otras herramientas que permiten la participación del público. Tienen cuentas en Twitter, permiten comentarios en sus noticias, piden colaboración para obtener imágenes de determinadas noticias… pero ya está. Los medios pretenden seguir ejerciendo cierta autoridad en la gestión de información, cuando en realidad hace mucho tiempo que se duda de su credibilidad.
Una forma de resolver esto, como también señala Hermida en la entrevista, es la transparencia, que sólo se consigue cuando se establece un diálogo entre los periodistas y su audiencia. No sólo se trata sólo de conseguir fuentes e información, sino implicar al público en su elaboración, explicar a qué se deben determinadas decisiones, seguir debatiendo y profundizando sobre el tema a través de los comentarios…
En este sentido, Twitter no sólo ofrece una vía de comunicación más en la Red, sino también para tomar el pulso a algún tema en concreto. Utilizarlo es una opción, pero parte de la opinión del público, a quien se supone que sirve el periodista, está ahí.
Twitter, la herramienta de microblogging, es percibido para unos periodistas como una amenaza y, para otros, como una forma nueva de concebir el periodismo. Como bien observa Hermina, los detractores se justifican en el hecho (comprobado a través de un estudio que tuvo bastante eco en los medios el pasado agosto) de que muchos de los mensajes no tienen ningún valor periodístico y no pasan de la mera anécdota personal. Sin embargo, para él, la utilidad de Twitter en el periodismo no radica tanto en su contenido como en la posibilidad de utilizarlo para interactuar con los lectores.
Muchos medios de comunicación no acaban de aprovechar las posibilidades de las redes sociales y otras herramientas que permiten la participación del público. Tienen cuentas en Twitter, permiten comentarios en sus noticias, piden colaboración para obtener imágenes de determinadas noticias… pero ya está. Los medios pretenden seguir ejerciendo cierta autoridad en la gestión de información, cuando en realidad hace mucho tiempo que se duda de su credibilidad.
Una forma de resolver esto, como también señala Hermida en la entrevista, es la transparencia, que sólo se consigue cuando se establece un diálogo entre los periodistas y su audiencia. No sólo se trata sólo de conseguir fuentes e información, sino implicar al público en su elaboración, explicar a qué se deben determinadas decisiones, seguir debatiendo y profundizando sobre el tema a través de los comentarios…
En este sentido, Twitter no sólo ofrece una vía de comunicación más en la Red, sino también para tomar el pulso a algún tema en concreto. Utilizarlo es una opción, pero parte de la opinión del público, a quien se supone que sirve el periodista, está ahí.
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26 de septiembre de 2009
Debo de estar loca perdida
No sé cuándo fue mi primera decepción con los medios. La primera con los políticos fue durante la segunda legislatura del ex presidente Aznar, pero no creo que eso extrañe a nadie dado el ambiente que se respiraba entonces. El caso es que desde que recuerdo haber dejado de mirarme tanto el ombligo para preocuparme un poco por lo que pasaba a mi alrededor, medios y políticos me tienen profundamente decepcionada
Aun así, sigo votando. Aun así, sigo estudiando periodismo.
Sobre este segundo punto debo confesar que he llegado incluso a plantearme cambiar de carrera. Coincidieron un momento académicamente difícil, la falta de confianza en mí misma y la creciente sensación de que, tal y como están ahora las cosas en los medios de comunicación, me iba a ser imposible hacer el tipo de periodismo que quiero.
No quiero que me obliguen bajar el tono o que no pueda informar de algo porque no coincide con la línea editorial.
No quiero que me metan prisa y tenga que publicar una chapuza que sea un compuesto de noticias de agencias.
No quiero acudir a ruedas de prensa sin preguntas.
No quiero que las noticias más interesantes para el público sean las de sucesos o las que den pie a un tratamiento alarmista o sensacionalista, sin profundizar en las causas, en lo realmente importante más allá de la sangre, el morbo y el pánico colectivo.
A lo mejor algunas cosas desde dentro no están tan mal. A lo mejor otras están peor de lo que me temo. Pero está claro que mi problema no es una crisis de vocación, sino toparme, aunque sea de lejos y por experiencia de terceros, con la cruda realidad.
Hace unos meses, el continuo bombardeo de noticias sobre la gripe H1N1 llegó a crear un miedo que sólo hasta hace unas semanas no ha empezado a apaciguarse. Ahora, por poner otros ejemplos, en la agenda mediática están, por un lado, el conflicto entre el PSOE y el diario El País (y aquí no te puedes fiar del resto de diarios tampoco porque son competidores), y por otro, el tema de moda de la semana: lo perdida que está la nueva generación de niños y adolescentes (como si eso fuera una novedad: pasa en todas las generaciones), entre los que pegan a sus padres y sus compañeros, fracasan en el colegio, hacen botellón...
¿Por qué demonios no me habré metido a notaria o a fontanera, o a limpiar pisos? ¿Por qué me tengo que meter en este embrollo del periodismo?
Debo de estar loca perdida.
Aun así, sigo votando. Aun así, sigo estudiando periodismo.
Sobre este segundo punto debo confesar que he llegado incluso a plantearme cambiar de carrera. Coincidieron un momento académicamente difícil, la falta de confianza en mí misma y la creciente sensación de que, tal y como están ahora las cosas en los medios de comunicación, me iba a ser imposible hacer el tipo de periodismo que quiero.
No quiero que me obliguen bajar el tono o que no pueda informar de algo porque no coincide con la línea editorial.
No quiero que me metan prisa y tenga que publicar una chapuza que sea un compuesto de noticias de agencias.
No quiero acudir a ruedas de prensa sin preguntas.
No quiero que las noticias más interesantes para el público sean las de sucesos o las que den pie a un tratamiento alarmista o sensacionalista, sin profundizar en las causas, en lo realmente importante más allá de la sangre, el morbo y el pánico colectivo.
A lo mejor algunas cosas desde dentro no están tan mal. A lo mejor otras están peor de lo que me temo. Pero está claro que mi problema no es una crisis de vocación, sino toparme, aunque sea de lejos y por experiencia de terceros, con la cruda realidad.
Hace unos meses, el continuo bombardeo de noticias sobre la gripe H1N1 llegó a crear un miedo que sólo hasta hace unas semanas no ha empezado a apaciguarse. Ahora, por poner otros ejemplos, en la agenda mediática están, por un lado, el conflicto entre el PSOE y el diario El País (y aquí no te puedes fiar del resto de diarios tampoco porque son competidores), y por otro, el tema de moda de la semana: lo perdida que está la nueva generación de niños y adolescentes (como si eso fuera una novedad: pasa en todas las generaciones), entre los que pegan a sus padres y sus compañeros, fracasan en el colegio, hacen botellón...
¿Por qué demonios no me habré metido a notaria o a fontanera, o a limpiar pisos? ¿Por qué me tengo que meter en este embrollo del periodismo?
Debo de estar loca perdida.